El término desastre es usado para señalar destrucción, muerte y caos, asociados con los fenómenos naturales, ya sean terremotos, erupción de volcanes o huracanes.

 

Sin embargo, estos solo se tornan dañinos cuando el ser humano decide vivir –sin adaptarse- en lugares en donde suceden.

 

El desastre está en relación con conceptos tales como amenaza, vulnerabilidad y riesgo.

 

La amenaza es aquel proceso que puede infringir daños a una sociedad, cuando un fenómeno natural, como sismos, erupciones volcánicas o huracanes, interactúa con la actividad humana.

 

La vulnerabilidad es el grado de exposición ante una determinada amenaza. Por ejemplo, si las viviendas se construyen sobre pilotes, son menos vulnerables a las inundaciones, pero más a los sismos.

 

El riesgo es la probable pérdida de vidas humanas y recursos económicos y naturales, causada por una amenaza en una comunidad vulnerable.

 

Cuando se elabora un proyecto, es muy importante tener los estudios necesarios para prevenir o mitigar un desastre.

 

La prevención tiene un menor costo socioeconómico que la recuperación después de un desastre.

 

La Geotecnia es una disciplina abordada tanto por la Geología como por la Ingeniería Civil, que busca la viabilidad y seguridad de las obras de infraestructura, en donde existe una interacción con el suelo.

 

Un deslizamiento es un movimiento del material que forma una ladera (roca, suelo o vegetación) pendiente abajo, el cual puede ser rápido o lento.

 

La estabilidad de una ladera depende de la pendiente, el tipo y espesor del suelo, el agua contenida en este, y lo que haya en la parte superior, como vegetación y construcciones.

 

Existen muchos factores que aumentan su inestabilidad, como los sismos, la lluvia, la deforestación y la construcción de infraestructura.

 

Algunas evidencias pueden advertir sobre la posibilidad de que ocurra un deslizamiento, entre las cuales se encuentran agrietamientos y hundimientos del terreno, inclinación de árboles, cercas movidas y fisuras en construcciones.

 

En Costa Rica, uno de los deslizamientos más grandes es el de Santiago de Puriscal, en donde una gran masa de suelo se desplaza continuamente hacia el noroeste.

 

Esto ha producido daños irreparables a muchas edificaciones como, por ejemplo, la iglesia católica y el antiguo hospital. Además, algunas viviendas han tenido que agregar gradas para adecuarse al movimiento del terreno.

 

Otro gran deslizamiento es el de Alto Tapezco en Escazú, el cual puede represar el agua del río Uruca, formar una laguna y provocar una gran avenida de agua, roca y barro sobre la población de Salitral.

 

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Última actualización: abril de 2021.

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