Los términos volcán, vulcanismo y vulcanología se originan en la palabra latina Vulcanus, el dios romano del fuego.

 

Los romanos, así como muchas culturas de todo el mundo, consideraban los volcanes como las residencias de poderosas deidades, cuyas personalidades malhumoradas y vengativas provocaban sus actividades destructivas.

 

Un posible origen del nombre del volcán Irazú es el vocablo indígena Ira, que proviene de i, temblor, y ara, hacer ruido, tronar, es decir, “cerro del temblor y del trueno”.

 

La denominación del volcán Turrialba quizás sea de origen indígena, turiri, fuego y abá, río, o sea, “río de fuego”. Los guatusos creían que en el volcán Arenal residía el dios del fuego.

 

Existe un mito popular que atribuye la causa de los sismos a las “venas volcánicas”.

 

Por ejemplo, se dice que algunas de estas se encuentran bajo la iglesia de Puriscal y las catedrales de San José y Alajuela.

 

En realidad, esta idea es falsa y no tiene sustento geológico, pues los volcanes no tienen “venas” ni “arterias” bajo las iglesias, edificios y monumentos; además, no hay una relación directa entre erupciones volcánicas y terremotos destructivos, aunque ambos son una consecuencia del proceso de la tectónica de placas.

Fotografías por Raúl Mora

La Vulcanología es una especialidad de la Geología que estudia los fenómenos volcánicos.

 

Un volcán es un sitio sobre la superficie terrestre, por donde asciende magma (roca fundida).

 

Los volcanes, al igual que los sismos, se localizan principalmente en los bordes de las placas terrestres como, por ejemplo, en el Cinturón de Fuego del Pacífico, al cual pertenece Costa Rica.

Las erupciones tienen su origen en la tectónica de placas y la subducción, las cuales forman y eruptan el magma, material que al salir a la superficie se denomina lava.

 

Como producto de una erupción volcánica, no solo se expulsa lava, sino también gases y fragmentos de roca y ceniza.

Un volcán está activo, si presenta erupciones o evidencias de actividad visible o medible, tales como sismos asociados al movimiento de magma o una emisión significativa de gas.

 

Los volcanes Poás, Irazú, Turrialba y Arenal son ejemplos de este tipo.

 

En el caso del volcán Barva, este no tiene un registro histórico de actividad, pero algunos estudios revelan que hace 300 000 años lanzó erupciones violentas, las cuales cubrieron lo que es hoy la zona central del país, desde las ciudades de San José, Santo Domingo y Alajuela hasta Caldera.

 

En cambio, un volcán se considera extinto cuando es muy poco probable que entre nuevamente en erupción. Por ejemplo, al cerro Zurquí (Parque Nacional Braulio Carrillo) se le considera extinto, aunque esto no implica que no se pueda generar un nuevo volcán.

Una erupción volcánica es un proceso que inicia con la acumulación de magma bajo la superficie terrestre, que se denomina cámara magmática.

Conforme aumenta la presión, los gases calientes tratan de salir hasta el punto que fracturan la corteza y libera gases, lava y piroclastos (material volcánico fragmentado), a través de una boca eruptiva (fisura o cráter).

Hay varios tipos de erupciones volcánicas, que se diferencian por su grado de explosividad. En orden progresivo, estas son:

    • Efusivas en bloque: son flujos lentos de lava, cuya superficie se enfría y forma bloques rocosos, que descienden hasta acumularse al final de su recorrido. Un ejemplo es la colada de Cervantes de Cartago, formada hace unos 17 500 años.
    • Hawaianas: están constituidas – principalmente – por lavas muy fluidas, que corren rápidamente.
    • Estrombolianas: consisten en pequeñas explosiones de materiales en estado fundido o pastoso, a veces acompañadas por coladas de lava. Desde 1984 hasta 1999, las erupciones del Arenal fueron de este tipo.
    • Vulcanianas: ocurren cuando el magma asciende lo suficiente como para entrar en contacto con agua, lo cual produce fuertes explosiones con vapor, cenizas y piroclastos. Estos pueden alcanzar hasta 5 km de altura. El período explosivo del Irazú, entre 1962 y1965, fue de este tipo.
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    • Plinianas: son explosiones violentas de gran volumen de pómez, que alcanzan al menos 20 km de altura. En los últimos 11 000 años, muchas de las erupciones prehistóricas de los volcanes Turrialba, Arenal y Rincón de la Vieja fueron de este tipo.
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En las erupciones estrombolianas, vulcanianas y plinianas, se libera gran cantidad de piroclastos (productos fragmentarios de la actividad explosiva, tales como cenizas, lapilli, bombas y bloques) y otros materiales (pómez, gases y fragmentos de lava), los cuales generan nubes ardientes (flujos piroclásticos) con temperaturas entre 100 °C y 800 °C que viajan por las laderas.

 

Cuando estas se depositan, se forman acumulaciones de diversos tipos, entre las cuales se encuentran las ignimbritas. Dichos depósitos se encuentran en la Gran Área Metropolitana (GAM), como en los llanos de rocas blanquecinas de Liberia, razón por la cual se le denomina la Ciudad Blanca (color que le da la pómez).

Los volcanes Rincón de la Vieja, Arenal, Poás, Irazú y Turrialba han mostrado actividad eruptiva en los últimos 200 años.

 

Esto representa un peligro para la población, ya que se pueden generar eventos como caída de ceniza o rocas, coladas de lava, flujos piroclásticos (nubes ardientes o ignimbritas), deslizamientos, corrientes de lodo (lahares), gases y movimientos sísmicos.

La mayor parte de la población de Costa Rica vive dentro de la GAM (cerca de 2 millones de personas), al pie de los volcanes Poás, Irazú y Barva.

 

Ante esta situación, la Red Sismológica Nacional (RSN) vigila los volcanes activos. Mediante la observación de campo, se documentan las deformaciones en los cráteres y cambios en el nivel, color, temperatura y variaciones geoquímicas de los lagos. Además, monitorea al país con estaciones sísmicas.

 

El monitoreo y la investigación vulcanológica permite desarrollar un sistema de alerta para prevenir, mitigar y disminuir las pérdidas económicas y de vidas.

 

Debido a que el Arenal es uno de los más peligrosos a corto plazo, los vulcanólogos han realizado numerosas investigaciones.

 

Como resultado de estas, se han generado mapas geológicos, de peligro volcánico y de restricción constructiva y turística, los cuales son básicos para el ordenamiento territorial de la zona.

 

Un estudio detallado del volcán Arenal concluyó que -en los próximos 200 años- se puede desarrollar una gran columna de pómez y ceniza de 20 km de altura (actividad pliniana), que afectaría al sector oriental del volcán hasta Tilarán.

A pesar de lo destructivos que pueden ser los volcanes, también tienen ventajas; no es casualidad que gran parte de la población mundial viva alrededor de estos, debido a la alta fertilidad de sus suelos.

 

Otros beneficios son el turismo recreativo y baños de aguas termales, así como el aprovechamiento de su calor interno para la generación de energía eléctrica (geotermia), como en la zona del Miravalles y Rincón de la Vieja.

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Última actualización: abril de 2021.

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